Los test psicotécnicos

Aunque es difícil ofrecer una definición que abarque a todas ellos, se podrían resumir diciendo que son baterías de pruebas que sirven para medir o bien el nivel de inteligencia de una persona o bien el grado en que se poseen determinadas capacidades o aptitudes concretas. Puede tratarse tanto de predisposiciones innatas como adquiridas a través de un aprendizaje posterior.

Se trata de un tipo de pruebas cada vez más utilizado en los actuales procesos de selección con la finalidad de complementar los resultados que se obtengan con otras como, por ejemplo, la entrevista personal. Permiten obtener resultados rápidos a la hora de medir aquellos aspectos que valoran, desestimando así un buen número de candidaturas que no encajan con el puesto ofertado.

Por lo demás, y pese a los distintos tipos de psicotécnicos que existen, todos ellos suelen requerir una cierta rapidez en las respuestas: ahí es donde radica una de sus principales dificultades.

Tipos

Puede haber tantos tipos de test psicotécnicos como capacidades se pretenden medir.
No obstante y como ejemplo, a continuación se mencionan algunos de los más habituales, según la concreta capacidad que valoran:

  • Aptitud verbal
  • Aptitud numérica
  • Orientación espacial
  • Atención
  • Aptitud mecánica
  • Memoria
  • Rapidez perceptiva

En ocasiones, incluso, se incluyen dentro de este apartado otros como, por ejemplo, los test de personalidad. Estos, no obstante, están específicamente desarrollados en otro apartado ya que presentan características muy específicas y diferenciadas.

Consejos

- Una de las principales dificultades que conlleva este tipo de pruebas, es que no se está acostumbrado a ellas. Entrenarse en las mismas, aunque se trate de test distintos, es muy aconsejable para habituarse a su dinámica.
- Como siempre, se debe acudir con la suficiente antelación y tras haber descansado bien, esto facilitará la relajación y la concentración.
- Es importante leer detenidamente las instrucciones que se facilitan. Y si surgen dudas, es preferible preguntarlas al principio. Muchas veces, las prisas ocasionan un buen número de errores o pérdidas de tiempo, fácilmente evitables.
- También es imprescindible leer con detenimiento cada pregunta que se plantea así como las posibles respuestas que se ofrecen. Ir demasiado deprisa puede ocasionar equivocaciones, simplemente por no haber leído correctamente o haber pasado por alto algún matiz importante.
- Es evidente que estas pruebas requieren cierta rapidez ya que lo que se valorará es el número de respuestas respondidas correctamente en un breve periodo de tiempo. Pero tampoco conviene precipitarse. Y sobre todo, hay que tener en cuenta que unas preguntas resultarán más complicadas que otras. Es preferible responder primero las que parezcan más fáciles, dejando para el final aquellas que exijan más tiempo.
- Por otro lado, es normal que las primeras preguntas cuesten más. A medida que se avanza, irá aumentando la seguridad y el ritmo de respuesta.
- Al finalizar, es muy aconsejable revisar que los datos personales estén correctos. De nuevo, las prisas o los nervios pueden causar olvidos que, en el peor de los casos, impedirían que la persona que evalúe los resultados sepa a quién corresponden.