La dinámica de grupo

Es un ejercicio que evalúa conjuntamente a un grupo no muy numeroso de candidatos, proponiendo un tema o situación sobre la que discutir, normalmente con la finalidad de llegar a un acuerdo para tomar una o varias decisiones en un tiempo predeterminado.

Normalmente cada participante deberá defender sus propias opiniones, aunque en ocasiones se pedirá que se asuma como propia una postura determinada. En algún caso, incluso, pueden pedir que, durante la dinámica, se intercambien posiciones y se pase a defender la postura contraria a la inicialmente mantenida.

No solo se valorará por “lo que se diga” sino sobre todo, por los comportamientos y actitudes durante la dinámica. Al personal técnico encargado del proceso de selección, esta prueba le resulta muy útil para medir distintas competencias en cada caso, entre las que pueden estar aquellas relacionadas con la comunicación, el trabajo en equipo, el liderazgo, la flexibilidad, etc.

Casi siempre, serán varias las personas que nos evaluarán, puesto que el hecho de que se trate de un grupo hace más difícil prestar atención a cada participante en concreto. Además, así pueden contrastar sus respectivas valoraciones.

Tipos

Aunque se pueden establecer muy diversas clasificaciones, en este caso se mencionan dos de los posibles criterios.

  • En función de los roles

- Sin roles predeterminados. Cada participante defenderá las opiniones que considere oportunas dentro del debate. Al no tener que asumir un rol concreto, gozará de una mayor libertad a la hora de definir sus posiciones.
- Con los roles asignados de antemano. Aquí, la persona o equipo encargado de realizar la evaluación, asignará a cada participante un rol predeterminado (por ejemplo, en determinadas dinámicas: director general, sindicalista, representante de la Administración Pública...). En estos casos, la prueba llega a combinar las características de la dinámica de grupo y el llamado Role Play, un tipo de prueba que se desarrolla en otro punto. Esto supone una limitación, al tener que “ponerse en la situación” correspondiente a la posición que se debe asumir. En estas situaciones, es posible que incluso haya que defender opiniones que no coinciden con las propias.

  • Por el contenido del debate

- Situaciones “reales” del puesto. Se plantea algún problema o situación más o menos habitual en el puesto de trabajo que la persona finalmente seleccionada ocupará.
- Situaciones ajenas al puesto. También se debate sobre una situación concreta, pero en este caso se desarrolla en un contexto diferente al de ese puesto de trabajo.
- Debates sobre temas de actualidad o sobre cuestiones generales de opinión. En este caso, se abre un debate para que cada interviniente defienda su opinión acerca de cualquier tema de actualidad o simplemente sobre cuestiones controvertidas en general.

Consejos

- Al igual que para otro tipo de pruebas, son válidas las consideraciones generales: llegar con puntualidad, escuchar atentamente las instrucciones, etc.
- Frecuentemente, se entregará documentación escrita con información antes de comenzar la dinámica. Es importante leerla con cuidado, intentando captar todos los datos o detalles relevantes.
- Se trata de una prueba para evaluar. Por tanto, es importante intervenir activa y proactivamente, anteponiendo el logro del objetivo general por delante de lo que, en principio, se podría considerar como el “lucimiento personal”.
- La cuestión planteada no tiene una “solución” correcta, al menos de antemano.
Por lo tanto, no se trata de “acertar” sino de intentar llegar al mejor acuerdo posible.
- Algo fundamental en este caso es la actitud que se mantenga. El respeto a los demás, incluso invitando a intervenir a aquellas personas que no lo han hecho todavía, es fundamental, así como mantener una flexibilidad bien entendida. No se trata de ceder siempre, lo que podría interpretarse como inseguridad, falta de carácter o fragilidad en los argumentos propios, sino de ser razonable y colaborativo.
- En cualquier caso, es básico evitar absolutamente cualquier comportamiento agresivo.
- Tan importante como lo que se dice es escuchar lo que dicen los demás.
- Las ideas propias siempre deben sustentarse en argumentos, lo más sólidos posible. Por supuesto, deben evitarse prejuicios o impulsos sin una base racional.
- Conviene estar atento a cuestiones habituales en cualquier debate: por ejemplo
“romper el hielo” al principio, abriendo el debate, o controlar el tiempo que falta con el fin de intentar lograr el acuerdo antes de que se agote.
- Y como ocurre en las entrevistas, una vez la dinámica haya finalizado es fundamental que la repase mentalmente, analizando su propia intervención. A veces, de los errores es de donde más se puede aprender.